1 Para nosotros la base de toda santidad consiste en estar siempre alegres.
2 Alegría, estudio y piedad: es el mejor programa para hacerte feliz y que más beneficiará tu alma.
3 Muéstrate siempre alegre, pero que tu sonrisa sea sincera.
4 Para ser bueno basta practicar tres cosas y todo te resultará a pedir de boca. ¿Cuáles son estas tres cosas?: Alegría, estudio y
piedad.
5 ¡Mi mayor satisfacción es verte alegre!.
6 Estando siempre alegres, ni cuenta nos daremos qué pronto pasa el tiempo.
7 Es imposible pretender cosas extraordinarias de la juventud, ya es bastante lograr simplemente que sean buenos y
que estén siempre alegres.
8 Dios favorece al hombre alegre.
9 El demonio no puede resistir a la gente alegre.
10 Alegría, oración y comunión son el secreto de nuestra resistencia.
11 Si quieres una vida alegre y tranquila, procura estar siempre en gracia de Dios.
12 Para ejercer una influencia benéfica entre los niños, es indispensable participar de sus alegrías.
13 ¿Queréis estar siempre satisfechos y risueños?. Es la obediencia la que nos lleva a esa alegría.
14 Vuestras plegarias y alabanzas para que sean agradables a Dios, hacedlo no solamente con recogimiento de espíritu,
sino con gozo y alegría de corazón.
15 Lo que alegra y halaga al cuerpo, ha de beneficiar también al espíritu, para que así todo se disponga a la mayor
gloria de Dios.
16 Al Señor le agrada que le sirvan con gusto, porque haciéndolo con alegría y de corazón, se ama más a Dios.
17 Mientras los alumnos se dejen guiar por la obediencia, como una madre lleva de la mano a su hijo, reinará la paz y la
alegría en nuestro Oratorio.
18 Mientras conservéis vuestra alegría, os alejaréis del pecado.